Durante todo este tiempo, he tenido tantos meses pacíficos en donde me reencontré con mi esposo y otra vez, e incluso quedaron en el olvido los celos injustificados o tontos, que en su momento perturbaron nuestra paz, que olvidé por completo que esta era una tranquilidad efímera.
Pero el castigo es demasiado grande teniendo en cuenta que no estoy teniendo la tranquilidad que necesito para poder parir y eso es lo mismo que cualquier mujer en mi estado merece.
— ¿Acaso ese maldito hijo de puta hi