Aturdida por todo lo que pasó en tan poco tiempo, llevo mis manos a mis mejillas calientes, mientras recuerdo todo lo que dijo de mí y lo que hicimos, sintiendo que al menos a un chico me ha defendido, aunque tengo que pagarle por ello.
‘Leo o como te llames: gracias por ayudarme.’ Digo en mi mente sintiéndome bendecida por su ayuda esta noche.
Apenas salgo de la habitación en busca de un taxi, alguien me grita sin poder entender que es lo que dice, es por eso, que me giro para ver a mi amiga.