Luciana metió la bandeja al horno y lo programó para apagarse en quince minutos. Se dio la vuelta y soltó un suspiro. No sabía que más hacer para mantenerse distraída.
Habían pasado tres días desde que había llamado al abogado de Rodolfo y todavía no había recibido noticias de él. Giovanni y su equipo habían pasado sus días en la casa, desde muy temprano hasta muy entrada la noche, por lo general tomando turnos.
Ellos habían intervenido su celular para monitorizar cualquier llamada entrante des