20. El lobo.
Ana trató de ayudar a limpiar a Álvaro de la mejor manera que pudo, pero el hombre había tenido que salir de la oficina con el saco envuelto en la mano y el pantalón húmedo y pegajoso, por suerte para él tenía en su oficina cambio de ropa y salió como un volador sin palo a cambiarse antes de que alguien lo viera.
Ana pasó unos minutos tratando de organizar el escritorio y limpiando la silla con pañitos húmedos y cuando se sentó se quedó mirando la pantalla del computador un rato, sin ser capaz