Maeve
La mañana era fría y la sala de entrenamiento se sentía un poco más pesada de lo habitual, o quizás era solo la atmósfera entre Liam y yo.
Estábamos a mitad de una secuencia de entrenamiento, cada uno concentrado en nuestros propios movimientos, cuando Liam decidió romper el silencio que se había instalado entre nosotros. Se detuvo, apoyando sus manos en las rodillas mientras me miraba con una sonrisa torcida, tratando de aligerar el ambiente.
—No hagamos esto incómodo, —dijo, riendo suav