Maeve
—¿Vas a ir a clases hoy? —preguntó Luca, apoyándose en su brazo en la cama. Su tono era casual, pero sus ojos reflejaban una preocupación genuina. —Entendería si prefieres quedarte... podría hacer compañía...
—Será mejor que vaya, —respondí, sintiendo una oleada de seguridad a la que intentaba aferrarme. —Tal vez tenga la oportunidad de verlo, de decirle que no me voy a alejar de él. Podemos solucionar esto.
La expresión de Luca se suavizó con algo parecido a la lastima, pero también habí