La luna y el sol se alternaron en el cielo. Los días pasaban siendo el horizonte testigo de ello.
La tranquilidad del bosque se rompió de pronto. En lo profundo del acantilado las ramas se rompían bajo las patas de atravesaban los arbustos y pisaban las hojas secas.
Un pequeño grupo de lobos caminaban buscando alguna presa para comer. El macho más adulto iba delante de los más jóvenes y una hembra dirigiendo el grupo. Bordeaban los bajos del acantilado donde era común encontrar cuerpo de presas