Ethan abrió los ojos de golpe, una sonrisa se proyectó en sus labios. Se enderezó sintiendo su espalda completamente tensa después de estar horas en la misma posición. Su hermano, el supuesto alfa lo había dejado en aquella celda solo con una manta y nada más. Se podía ser un poco más considerado, pero viniendo de él se lo esperaba. Que se podía esperar del hijo de aquel maldito lobo que lo había abandonado junto con su madre a la deriva, en pleno bosque, rodeados de salvajes y sin comida.
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