-Sigue corriendo. No te detengas. Vas muy lento.
Un cachorro de 10 años escuchaba a su espalda, órdenes, y más órdenes, que lo incitaban a continuar moviéndose, aun cuando su cuerpo ya no soportaba más, las heridas en su piel eran profundas, haciendo que la sangre corriera y manchara el suelo, dejando un rastro detrás de él. Porque si, no importaba su estado, si se sentía mal, si estaba herido, si no había descansado, si era un simple cachorro. Estaba obligado a entrenar hasta que el sol se des