Capítulo 62.
Distinguir rostros en medio de tanta aglomeración, buscando alejarse instintivamente del peligro era imposible. Aunque también se volvió la misión de los hombres de Chase.
Mientras su jefe se dejaba caer de rodillas ante el cuerpo casi mutilado de su hermano. Sus ojos se cerraron, negándose a verlo más tiempo, posando las manos en su pecho, en tanto presionó la cabeza en ese sitio, soltando maldiciones contra Génesis.
—Te juro que esto le va a doler tanto como a mí. —sollozó con la voz rota. —