Capítulo 54.
Las puertas del mismo infierno parecían haberse abierto cuando el andar del hombre con camisa oscura y pantalones grises se hizo presente en la clínica a la cuál se presentó, rodeado de varios hombres que caminaron a su lado.
Anthony avanzó a paso veloz hasta el elevador en donde el silencio se perpetuó como nunca.
Salió al mismo ritmo en el pasillo en donde dos de sus hombres estaban a la espera de su llegada.
—Lo lamentamos mucho, señor. Pero cuando llegamos a la casa luego de su orden, e