Capítulo 103.
El sol despuntaba en la mañana, bañando la ciudad con su luz dorada, aunque para algunos, el alivio seguía siendo esquivo. Había una inquietud latente que les impedía encontrar paz.
Sara no había visto a sus hijos. Keyla, por su parte, supo por su esposo que Izán estaba a salvo, aunque él se negó a regresar. Si estaban en peligro, su lugar era donde habían acordado.
A pesar de sus diferencias, ni Keyla ni Joseph insistieron. No eran niños. Sabían cómo trazar estrategias y lo estaban demostran