Capítulo 92

92 Mónica.

Pensé que Makim se había quedado en Alemania, pero no.

Me había equivocado a lo grande.

Cada día que salía de mi departamento me esperaba abajo con un desayuno y un té, lo vi un tanto escéptica, pero lo acepté porque moría de hambre y ya iba tarde por lo que no me daría chance de desayunar nada. Me fui en busca de trabajo y le colgué las llamadas a mí madre al menos unas tres veces al día antes de que desistiera en el cuarto día. No tenía ganas de hablar con ella y eso seguiría así p
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