Mientras Dana tenía su epifanía, Vincenzo libraba su propia batalla.
_ ¡Vin por favor! _ gritaba una furiosa Anahí que no aceptaba el rechazo del hombre.
A ella no le interesaba el dinero en realidad, ella sentía que había nacido para ser la esposa de Vincenzo, ser la señora Corpa era todo para ella en realidad, y el divorcio no constituía una opción.
_ ¿Qué es lo que ocurre Anahí? _ ya se sentía fastidiado por la insistencia de la mujer _ ¿No tienen ya lo que siempre han querido? _ agregó en u