Lo que siguió fue igualmente caótico para una Anahí que no se reconciliaba con la idea del fracaso. Vincenzo entraba furioso al lugar y la miraba con asco, parecía que estaba a punto de escupirle en la cara. Una ambulancia llegaba a gran velocidad a buscar a Mariana quien estaba desquiciada y culpaba, curiosamente, a Dana de lo que le fuera a pasar a su hijo, ya que, en su pequeño cerebro, ella sola era la responsable de su caída, aunque ni siquiera la haya tocado, o peor aún, sin considerar qu