Sergio miró con desdén:
—Con esperanza.
Siempre con la misma retórica, ya estaba harto de eso.
Adriana intuyó la situación, pero no conocía los detalles y no quería emitir juicios precipitados.
Sergio levantó la mano de repente:
—Quizás siempre haya 'esperanza', pero nunca me recuperaré.
—No seas tan pesimista— le instó Adriana.
Sergio de repente la miró:
—¿Podrías tocar el piano para mí? Hace mucho que no escucho una melodía normal. Lo que toco yo suena horrible.
Adriana se sintió con el cor