El corazón de Adriana dio un vuelco.
—¿Qué quieres decir con eso? — preguntó.
Omar levantó la vista y la miró con una sonrisa burlona en el rostro, haciendo un ruido de risa. —Un corazón mezquino— dijo.
Adriana finalmente entendió que él estaba bromeando con ella.
Tomó un sorbo de su café y preguntó:
—¿Has hecho concesiones?
Omar no la miró, encendió un cigarrillo y su rostro apuesto se volvió borroso entre el humo. Adriana tosió un par de veces.
El hombre la miró con disgusto y le dijo:
—Sié