Cafetería abajo
Adriana escuchó las palabras de Ernesto sin poder creerlo.
—¡No puede ser! ¿Cuántos años tiene Eduardo?— preguntó.
Ernesto, impotente, respondió:
—El coeficiente intelectual de un genio no está limitado por la edad.
Adriana se quedó perpleja.
Ernesto continuó:
—Hace unos meses, descubrimos que alguien había estado pirateando la red de la empresa, entrando y saliendo libremente. Nuestros ingenieros de software internos hicieron todo lo posible para corregir las vulnerabilidades