—Sí, ella es Rosa, una actriz muy talentosa de nuestro teatro.
—De acuerdo— asintió Andrés, —entonces, según su disposición, actores, sala de descanso, camerino, programación, todo debe ser igual.
Mientras hablaba, señaló a Adriana y sonrió:
—Dale también un conjunto a ella.
Adriana no esperaba que él gastara ochocientos mil, no solo resolvió su urgencia, sino que también elevó la configuración de su grupo al mismo nivel que la de Rosa.
Rosa estaba celosa hasta la médula.
El director Tafur se a