Teresa Tafur tenía una expresión enojada en su rostro y, al levantar la vista, vio a Adriana. Casi no la reconoció y, después de calmarse un poco, preguntó con precaución:
—¿Adriana?
Adriana sonrió y se acercó.
—Profesora, hace mucho que no nos vemos.
Teresa, en realidad, no estaba de humor para charlar con ella. Haciendo un esfuerzo por contener su enojo, estaba a punto de hablar cuando una voz joven resonó detrás de ella.
—Si no fuera por ella, ya habría alcanzado la fama. ¡Y encima me mira