—¡Concebir en un año y luego convertirlo en acciones! ¿Y si no se logra el embarazo?— El tío mostró astucia.
Las miradas de todos se dirigieron a doña Francisca.
Doña Francisca tomó un sorbo de café y dijo con calma:
—Entonces... esperemos otro año.
Todos se miraron entre sí, ¿cómo podía doña Francisca ser tan descaradamente parcial?
Adriana frunció el ceño ligeramente.
—Abuela, esto no es justo. Al final, ¿no significa que todo se lo lleva mi hermano mayor?
—Si no se lo doy a tu hermano mayor