Después de que Alejandra fuera rociada con café, se convirtió en la chispa que encendió la mecha, y la tía que no había dicho una palabra se levantó.
—¿Cuántos años tienes y te atreves a intimidar a tu hermana delante de tantos ancianos? No lo dejaré pasar. Si no te educamos hoy, será un chiste en el futuro. Hoy estamos aquí, pero si no te educamos adecuadamente, habrá muchas risas en el futuro.
Adriana se puso nerviosa, y el caos se desató en la sala.
Ella dijo:
—Cuando me casé con los Vargas,