POV Amara
— Al fin y al cabo, eres tan cercana a nosotros dos, ¡nadie sería más adecuada que tú! —Beatriz inclinó la cabeza, fingiendo generosidad.
A Miranda casi se le cae el tenedor, abriendo mucho los ojos. Su tono amigable era como si fuéramos mejores amigas desde hace cincuenta años. Si no supiera que hablaba de mí, casi lo habría creído. Respiré hondo, controlando el impulso de reír ante su audacia.
— Beatriz, yo… te agradezco, pero te pido disculpas, no puedo aceptar —mantuve la voz firm