Kaelan no dijo nada al respecto.
Con una expresión tierna y comprensiva, ella tomó su brazo y le susurró suavemente: —Kaelan, no te culpes por eso, esto no fue tu culpa. No sabías que estaba embarazada, y no fue intencional que la empujaras. Además, su abuela ya era muy mayor, era solo cuestión de tiempo antes de que falleciera. Eso no tiene nada que ver contigo.
Kaelan apartó de manera brusca la mano de Calista, mirándola con una frialdad extrema en los ojos.
Calista se inquietó al ver su expre