Todo se sentía surrealista, Maximiliano esperaba que solo estuviera teniendo un mal sueño. Que su ángel estaba de vuelta en casa, sano y salvo. No sabía qué haría si ella lo dejaba acababan de comenzar una vida juntos, ella no puede irse, todavía no...
Maximiliano sintió como si una mano se clavara en su pecho y le estrujara el corazón cada segundo... sintió como si espadas afiladas atravesaran su corazón una a la vez.
Gritó, echando la cabeza hacia atrás. Las lágrimas corrían por su rostro mie