Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses.
Roció ahora estaba embarazada de seis meses y su barriga parecía estar embarazada de ocho meses. Todos llegaron a la conclusión de que estaba embarazada de gemelos nuevamente. Rocío se había vuelto más gorda de lo que era durante su primer embarazo y sabía que esta vez se necesitaría más que ir al gimnasio para perder la grasa de bebé.
Habían acordado hacerle una ecografía cuando cumpliera los seis meses y toda la familia quería estar presente para verificar sus conjeturas.
—Vamos —dijo y entró en el hospital.
El suelo estaba un poco resbaladizo y Rocío casi se resbala.
Sintió que varias manos la sujetaban como si tuviera miedo de que se cayera.
Exhalando aire por la boca, miró a todos.
—¡Estoy bien! Todos están exagerando.
Les tomó unos minutos llegar al departamento de obstetricia porque todos le decían a Rocío que caminara despacio, lo que la irritaba muchísimo.
Rocío ahora estaba acostada en la cama mientras el