Capítulo 151: La causa

Cuando Maximiliano volvió en sí, lo primero que vio fue a Amelia mirándolo con ojos que brillaban por las lágrimas contenidas. Su maquillaje estaba arruinado y por las manchas negras alrededor de sus ojos que la hacían parecer un panda, supo que había llorado.

Antes de que pudiera decir algo, ella se le adelantó.

—Maximiliano, ¿estás bien? ¿Cómo te sientes? ¿Puedes verme?

Ella hizo una serie de preguntas a la vez mientras sostenía su mano.

Maximiliano se rió entre dientes y luego tosió. No se dio cuenta de lo seca que estaba su garganta hasta que trató de hablar.

—Mi error, déjame traerte un poco de agua —escuchó decir a Amelia y ella soltó su mano para poder servirle un vaso de agua.

Maximiliano se quedó mirando su mano ahora vacía que todavía estaba caliente y lamentó tener que toser, lo que hizo que Amelia soltara su mano. Se sentía bien tenerla sosteniéndolo.

—Aquí... déjame ayudarte a levantarte para que puedas beber —ofreció Amelia, pero Maximiliano se sentó solo. No querer pare
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