Después de la videollamada con sus amigas, Rocío se revolcaba en la autocompasión.
Las palabras pronunciadas por sus amigas fueron como un cuchillo afilado que atravesó su corazón repetidamente.
Pasó el día enviando solicitudes a empresas para buscar trabajo después de recuperar sus documentos de la nube.
El teléfono en su mano vibró y Rocío entrecerró los ojos ante el extraño número que estaba llamando.
Pensando que tal vez era importante, contestó.
—Hola, habla Rocío Jones.
—Oye, ¿cómo