Ciara
Me alejé de la habitación sin poder ser capaz de seguir contemplando aquella escena, la culpa carcomiendo mi ser, mi hija no merecía tenerme como madre y ni que el maldito de Benjamin fuera su padre. No, ella merecía lo mejor, una madre que fuera capaz de darle lo que en verdad necesitaba, no sólo amor, un padre que estuviera para ella, que la llevara a dormir y le leyera cuentos todas las noches.
Deslicé la puerta de cristal y me acerqué a la baranda, poniendo mis brazos en el filo de