Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez en la oficina, agradeció al joven y llamó con dos golpes a la pesada puerta de hierro. Se escuchó un enérgico «adelante» proveniente desde el interior y, tomando del picaporte, ingresó.
Allí se encontraba el Teniente Ran, de pie junto a su escritorio cubierto de mapas e informes, su llamativa armadura y su fusil descansaban en su soporte justo detrás de él. Al cruzar el umbral, Navy se puso firme para salud







