92 - No dejaré que te arriesgues.
KERIANNE BACAB.
La desesperación era demasiado, que casi me volvía loca. Me mantuve en vigilia, esperando alguna noticia, y ordené a todos los malditos hombres de las fuerzas armadas, que corrieran a buscar a mi esposo. No me importaba el costo, no me importaba el tiempo que tardaran, ellos debían traérmelo, porque estaba reacia a aceptar que lo perdía.
Cuando llegó la noticia, de que encontraron un avión, quise ir a verlo en el aeropuerto, para su llegara. Había una noticia que corría, de que