Mundo de ficçãoIniciar sessãoHelen Carter
La luz suave de la mañana se colaba por las rendijas de la cortina cuando abrí los ojos sintiendo una perforadora en lugar de la cabeza. Todo giraba levemente, como si estuviera en alta mar después de una noche de tormenta. Gemí y me incorporé despacio en la cama, dándome cuenta recién entonces de que llevaba puesta una camisa de satén azul claro







