Miranda Fletcher
El taconeo resonaba por el corredor de mármol de la empresa mientras avanzaba, con una postura impecable y la seguridad de quien siempre supo lo que quería. Hacía ocho semanas que no veía a Ethan; no porque hubiera decidido respetar su pedido de mantener distancia, sino porque estaba sepultada bajo compromisos, desfiles, entrevistas, sesiones de fotos. Llegué hoy de París y decidí hacerle una visitita a mi novio. Quizá terminar la noche entre sus brazos ardientes, con un sexo i