CAPITULO 17
Por supuesto que a mi madre no le gustó en lo absoluto mi tajante respuesta, reflejando una profunda preocupación e impotencia en su rostro, pero al fin y al cabo es mi propia vida y yo tomaré mis decisiones personales sin que nadie más intervenga en ellas. Más tarde, mi padre también intervino y me dijo con firmeza que no estaba para nada de acuerdo con que me acercara a ese Alfa, pero ambos sabían perfectamente en el fondo que no podrían hacer absolutamente nada para hacerme cambiar de opinión