Capítulo 38
Una taza de café descansaba sobre la mesa, todavía un poco humeante, mientras Kate abandonaba el dormitorio. El sol se filtraba a través de las cortinas con toda su fuerza y ​​se preguntó cuánto tiempo había dormido. Ahogando un bostezo, se hundió en el taburete, tomando un largo y agradecido sorbo de cafeína. Colton siempre hacía el mejor café. Sus ojos recorrieron la cocina; los platos lavados estaban en el fregadero, las encimeras limpias y un trozo de papel roto junto a su taza. Kate sonrió
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