"Amora, ¿estás satisfecha? Yo no"
"Yo también quiero más, William".
Cuando Amora levantó su trasero aún más alto, William no perdió el tiempo y comenzó a follarle el coño de nuevo.
Cuanto más gemía Amora, más ansioso se ponía William.
Y así pasó la noche y cuando amaneció, ambos estaban tirados en el suelo.
Amora se levantó y miró al suelo y a ella.
"Mierda"
Amora fue al baño a limpiarse, estaba toda pegada.
Amora no se había arrepentido, sólo estaba molesta por no haberse acordado del condón