LARS
Cerraba mis puños para conservar la calma que hasta ahora no podía tener, no conseguía que volviera a mí, y estaba lleno de ira, de decepción por haber sido un inconsciente.
—Podemos hablar— llegué a las oficinas de Derek.
—Si estás aquí es porque debe de ser importante.
Tomé asiento y suspiré, él me miró y expectante esperó a que empezara hablar, pero no me salían las palabras.
—Vamos, amigo. Se nota que estás hasta arriba de mierda. Tu cara me lo dice todo.
—No dormí en toda la noche.
—¿