CAPITULO 40

—Seguramente los dioses deben estar furiosos. —observa que la mujer levanta una ceja en confusión —Bueno, que una diosa tan hermosa se escapara del paraíso para venir aquí, debe ser algo prohibido.

Su mirada penetrante lo tenía atrapado, era como si viera a través de sus ojos, el delineado de sus ojos era perfecto con el ámbar de su iris, el flequillo recto, su atuendo… solo hacia desear llevarla a un lugar donde pudiera admirar cada curva de su cuerpo.

“Carajo, debe ser difícil de seducirla” l
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