CAPITULO 8. LA CARA DEL ÁNGEL
Gabriela
Entro en el rio y me arrodillo rápido para tapar mi desnudes, el agua está deliciosa ya que aquí hacé mucho calor sumerjo mi cara desesperada tomando el líquido para hidratarme tomo tanta y respiro profundo feliz de saciar mi sed que me tenía la garganta seca inquino mi cuerpo casi acostando me para cubrir la mayor parte de mi cuerpo.
Y después comienzo a limpiar mi cara y echándome agua con las manos porque el agua no alcanza a cubrir todo mi cuerpo, solo de los pechos hacia abajo p