Aleksandr
Camino en silencio por los pasillos de piedra, el ruido de sus pasos resuena detrás de mí. Tres latidos de corazón enfurecidos, retenidos a gran pena. Podría encerrarlos. Podría romperlos ahora. Pero no. Sería demasiado simple. Demasiado definitivo. Demasiado predecible.
Me detengo frente a una doble puerta de madera negra. El ala oeste. El antiguo ala real, abandonada desde hace décadas. Aún siento el olor del pasado, el peso de los juramentos olvidados. El polvo mismo parece haber h