Aarón se ha despertado asustado, un mensaje que leyó en su celular lo puso en alerta, sabe que no hay tiempo que perder.
—Sara, levántate, te quiero lista en veinte minutos. —ella se estiró y abrió sus ojos.
—¿A dónde vamos?
—Nos mudamos.
—Otra vez, pero ¿por qué?
—No puedo confiarme, Fabricio sabe de este sitio y no tengo hombres suficientes, hasta que Charlie me envíe más, así que por los momentos tenemos que ocultarnos, tengo que protegerlos a ambos.
—¡Tienes muchos enemigos! Al parecer