Verla cómo una esposa abnegada me enfurece, no sé por qué, no me gusta que me vean la cara, esta chica se está pasando, no sé quién demonios la aconsejo para que actuara de esa manera tan estúpida.
—¡A qué te refieres! ¿No te gusta el desayuno?
—Olvídalo, dentro de una hora te quiero en el despacho, quiero mostrarte algo que talvez te interesé y te haga recordar el pasado.
—Ahí estaré, veré el menú para el almuerzo, y subo a tu despacho.
«Esta nueva faceta de ella me está hartando, se toma m