No conteste, solo recordé cómo me dejo esa noche, mi primera vez, que para muchas chicas es la noche de ensueño, en cambio, para mí fue lo más horrible que me ha pasado, él me dejó muy mal. No quiero más de eso, no puedo continuar lamentándome, quiero ser fuerte, no puedo detener mis lágrimas, que están amenazando con salirse, no podré fingir más, esto me supera.
—¿Qué haces? Me estás apretando demasiado, no sabes ni hacer un oral, y pretendes ser mi esposa, eres una ilusa, te enseñaré cómo se