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EL POV DE JUAN.
Mientras el auto avanzaba por las concurridas calles de Los Ángeles, mi cabeza colgaba de un lado a otro.
Fue vergonzoso, pero no pude evitarlo. A lo largo de ese mes, no recordaba ninguna noche en la que hubiera dormido lo suficiente. Los días eran calurosos y estresantes, las noches ocupadas e inquietas.
Tuve que conocer a toda la gente aburrida del mundo, que me daba sermones sobre cómo ser un Alfa fuerte y líder de la manada, aunque nunca me inscribí. Tampoco fui a ellos