18 de agosto de 1741
Catherine termina rendida en la cama a pesar de que había jurado que iría a hablar con los señores pirata esa misma tarde. La mañana siguiente llega y se despierta de golpe con el sol entrando por la ventana. Frunce los ojos hasta que se adapta a la luz, su cabello enmarañado le cae por la espalda desnuda, a su lado, Arden duerme plácidamente. Envidia demasiado la facilidad que tiene ese hombre para quedarse dormido, así se estuviese incendiando el mundo.
Catherine se cubre