25 de diciembre de 1741
El fantasma del pacífico avanzó sin demasiados tropiezos el resto del viaje. El clima había terminado de descender a grados bajo cero, y la tripulación no tenía demasiado con lo que cubrirse; estaban intentando aguantar el frío todo lo posible con lo poco que contaban.
Esta vez el mar está en una quietud que ya les pone los pelos de punta. Mientras avanzan lentamente con el barco, algunos témpanos de hielo de gran tamaño flotan en la superficie, dándole al paisaje un asp