24 de abril de 1742
La luna llena está álgida en el cielo. Al caer la media noche ya no queda nadie en las calles de la ciudad. Las pocas personas que vagan por los callejones oscuros no son precisamente las damas o caballeros de sociedad, porque esos ya se encuentran recogidos en sus hogares, bajo el calor del fuego chispeante de la chimenea.
Andrew camina por las calles, considerándose ahora uno de ellos: un pirata. De manera oficial, ni siquiera lo ha pronunciado en voz alta, es solo una ide