Mi bofetada resonó en la habitación silenciosa.
Leon no se movió, ni siquiera se tocó la mejilla enrojecida.
—Te considero una prostituta porque te comportas como una —dijo.
—¿Entonces soy una prostituta? —pregunté.
Leon no respondió.
—Si yo soy una prostituta, ¿qué es Clara? —pregunté de nuevo.
Leon guardó silencio. Su mandíbula se tensó.
—Ella está embarazada fuera del matrimonio. No sabe quién es el padre de ese bebé. Se emborrachó y se acostó con un hombre que no conocía. ¿Cómo se llama eso