Capítulo 53

Varios días después de aquella compra, mi vida se sentía como un sueño. Empecé a acostumbrarme a recibir transferencias de dinero de Adrian y Sebastian.

No las rechazaba, porque ya estaba cansada de ser pobre.

Hoy, Sebastian me invitó a su oficina. Ya había oído hablar del rascacielos que poseía en el centro de la ciudad, pero nunca lo había visto en persona.

Y en cuanto entré, se me quedó la boca abierta.

El vestíbulo de la oficina de Sebastian tenía tres pisos de altura. Mármol blanco y brill
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