LXVIII. Retomando un sueño
Las palabras de mi amiga rondaron mi cabeza por muchos días y no me dejaban tener paz alguna, por eso me di a la tarea de analizar detalladamente a Niklas, pero en él no había ningún cambio que me diera a entender que sentía algo por mí.
Siempre me trataba de la misma forma, por lo que empezaba a creer que Sheyla se había equivocado y había confundido el buen trato que tenía conmigo por sentimientos que no tenía por qué sentir.
Aquello me tranquilizó y me hizo estar menos tensa e incómoda a su